Última Actualización: 25 septiembre 2018
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FRACTAL

¡CÓMO EVITAR DISCUSIONES!

FERNANDO F. CANCELA

No sé cuál sea su concepto mi apreciado lector (a), pero se dice de manera errónea que los libros de las sagradas escrituras son pasados de moda y muy religiosos, pero en realidad son muy prácticos para la vida actual.

La carta de Santiago es sin duda uno de los libros de la Biblia que, si lo lee, seguramente será de mucha bendición en su vida, además de que es de fácil lectura, muy clara y sobre todo que da consejos cargados de una gran sabiduría.

En ese sentido, preguntarle, ¿cómo resuelve normalmente sus discusiones, pleitos y conflictos?

En lo personal debo confesar que tengo casi diez años de ser un cercano seguidor de Cristo y todavía no he aprendido a tener una justa medida sobre la discusión, es decir, debo reconocer con honestidad que no he madurado en ese sentido, me engancho rápidamente sin antes detenerme a escuchar a la persona para de decir o actuar, sin embargo, reflexiono que algo que si he aprendido, es que después de la discusión dejo pasar un tiempo razonable y si la otra persona tenía razón, me acerco y le pido perdón con humildad.

Se sabe a ciencia cierta que la primera causa de divorcio entre las parejas es sin duda el maltrato intrafamiliar, sin embargo, los conflictos surgen por diferentes motivos y situaciones.

Comentarle que en el capítulo 4 y versículos del 1 al 10 de la carta de Santiago, el autor nos dice que los conflictos que surgen entre las personas, como son los pleitos, discusiones y guerras, no son otra cosa que conflictos magnificados.

Hay conflictos en los matrimonios, conflictos entre padres e hijos, hijos que se van de la casa, padres que explotan porque no aguantan tal o cual situación; conflictos entre hermanos por las herencias, relaciones fracturadas entre hermanos que pasan muchos años y no se ven; conflictos entre compañeros de trabajo, entre socios por negocios malogrados, entre otros más.

En este pasaje de la Biblia, Santiago nos explica sobre la forma de evitar las discusiones y dice así:

4:1¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? 2 Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. 3 Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.

4 ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Si alguien quiere ser amigo del mundo se vuelve enemigo de Dios. 5 ¿O creen que la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu que hizo morar en nosotros? 6 Pero él nos da mayor ayuda con su gracia. Por eso dice la Escritura:

«Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes».

7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. 8 Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! 9 Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. 10 Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Como ve mi apreciado lector (a), se ve que Santiago era muy estricto y directo en sus consejos y conceptos. En ese sentido, con relación a Santiago 4:1, ¿qué es lo que ocasiona entonces los conflictos entre las personas? ¿Cuál es la raíz de todos los conflictos humanos? La respuesta son las pasiones, y las pasiones no son otra cosa que los deseos que luchan dentro de nosotros mismos.

La raíz de los conflictos son los deseos y esos deseos insanos, son lo que ocasionan todos los pleitos. Un país desea tener el petróleo de otro y es entonces cuando se ocasiona la guerra, mucho antes de la psicología moderna, Santiago ya tenía una respuesta sobre el porqué de los conflictos, la Biblia ya lo mencionaba, cuando mis deseos tienen conflicto con los deseos de otra persona se entra entonces en un tremendo conflicto a la décima potencia.

Santiago es profundamente sabio y nos deja una respuesta muy positiva sobre los conflictos, por otra parte, los deseos no son necesariamente malos, Dios nos da los deseos para sentir placer y alegría, lo malo es cuando esos deseos están sobre otras personas, es decir, sobre mi relación en el matrimonio porque los deseos malogrados nos frustran, nos llevan al enojo, la envidia, y posteriormente a la Depresión.

Dios nos creó con el propósito de amar a las personas y para usar nuestros dones en beneficio de los demás, sin embargo, el hombre hace todo a la inversa.

Cuando las necesidades de un bebe no son resultas, llora tremendamente; por otra parte, el matrimonio construye situaciones para el conflicto, pues a veces somos muy idealistas, pero poco realistas, es cuando se presentan las tres etapas del matrimonio. La etapa uno es, la feliz luna de miel, la etapa 2, se acabó la fiesta y en la etapa 3, se acabó el amor y el matrimonio y es entonces cuando sobreviene el divorcio.

Los conflictos tarde o temprano van a ocurrir, incluso Jesús mismo decía en Juan 16:33: “En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Es decir que, con los deseos nacemos, Dios no los dio, pero no debemos ponerlos por encima de las personas; cuando nuestros deseos están por encima de otras personas, la situación nos lleva al traste; la frustración nos llevará al enojo, por tanto, la depresión tiene su origen en los deseos insanos; es posible que la persona no sepa de donde proviene su Depresión, pero si logra saberlo, Dios lo sanara.

Por cierto, que, hablando de Depresión, hace unos días escuchaba una declaración de uno de los hombres de la farándula que decía que la gente que se suicida, es muy cobarde ante la vida y no es así, la Depresión existe, incluso hay diferentes tipos de Depresión.

Creo sin temor a equivocarme, que todos nos hemos sentido algún día melancólicos o tristes sin saber realmente por qué, sin embargo, estos sentimientos son realmente pasajeros pero cuando alguien cursa con Depresión puede interferir en su vida diaria y en su desempeño normal; se tiene que ser muy observador para detectar la Depresión a tiempo, es decir, si usted ve a una persona que no come, duerme mucho, se aísla, ya no quiere ir a trabajar o a la escuela y disfrutar de las cosas que antes lo hacían muy feliz, aguas, esa persona es muy probable que esté pasando por Depresión.

Si a esto le sumamos que hace algunos días murió un ser querido, se divorció o terminó con la novia o el novio, sus padres se divorciaron, quedó en la bancarrota, con seguridad es Depresión.

El filósofo ruso de la ilustración Emmanuel Kant decía que es inmoral amar las cosas antes que Amar a Dios y amar a Dios significaba para él, acatar gustosamente sus mandatos.

En Santiago 4:2,3 y 6, se puede descubrir cuáles son los tres deseos básicos que producen conflictos entre las personas.

El primer deseo, es el deseo de tener, es decir, el materialismo provoca muchos conflictos, el deseo de tener resulta muy peligroso, no se detiene y ocasiona conflictos personales, locales, nacionales e internacionales, pues el ser humano es materialista por naturaleza quiere tener las cosas en abundancia. Carlos Marx por ejemplo, habló mucho sobre el materialismo, sin embargo, Santiago habla en el texto del querer tener algo y no poder tenerlo.

En una ocasión le preguntó un periodista al multimillonario empresario, magnate, inversionista, ingeniero autodidacta, aviador, productor y director de cine estadounidense Howard Hughes, ¿qué tanto más se necesitaba para ser feliz? y Howard contestó que un poquito más.

Es decir que… no es malo querer tener cosas, si usted desea tener una casa o un coche no es malo, lo malo es cuando este deseo pasa por encima de las personas como por ejemplo dejar a la familia sin comer para obtenerlos; casi casi nos estamos divorciando porque no escuchamos a nuestra pareja sobre el hecho de querer tener las cosas.

Muchas de las veces manipulamos creando un conflicto mayor; pues los autos, las casas y las cosas, se convierten en el principal deseo en nuestras vidas, es entonces cuando la situación se pone como en un campo de batalla. Si no han visto la película dirigida por Danny Devito “La Guerra de los Rose”, se la recomiendo, tiene que verla, porque en ella los protagonistas Michael Douglas y Kathleen Turner se pelean a muerte por sus malos deseos, es una película del clásico humor negro gringo, pero enseña y mucho sobre los malos deseos.

El querer imponer nuestro pensamiento y religiosidad, nos mete en conflictos tremendos. La guerra entre los judíos y los musulmanes es simplemente porque los musulmanes dicen que su religión es la verdadera y los judíos dicen que su religión es también la verdadera y Jesús como lo dice bien Ricardo Arjona en su canción: “es verbo no sustantivo”.

Si la mujer quiere algo en el hogar que el marido tiene que solventar y ese marido tiene tiempo y dinero y no lo hace, y todavía le dice a su esposa es porque me hostigas, seguramente la mujer tomará una iniciativa pues el hombre de entrada le da a entender que no quiere vivir con ella; si un marido no quiere dar los recursos es por dos cosas, porque es muy tacaño o porque no quiere a su esposa.

Por tanto, debemos enseñar a nuestros hijos a seleccionar bien, que tanto los chicos y las chicas, sepan con quien se van a casar, esto no es ninguna garantía, pues en el noviazgo siempre se da la mejor cara, lo mejor de sí mismo, el novio lleva al cine a su novia y le compra sus palomitas y su refresco y hasta sus chocolates Hersy y sus pistaches; la lleva al parque y le compra su globo en forma de corazón que tiene una leyenda que dice: “Te amo más que a nadie en el mundo” y ya sabe usted, todos esos bonitos detalles.

Por tanto, uno no entiende cuando esa pareja llega al matrimonio y el hombre llega a tener lo suficiente y no provee para la esposa y para los hijos, ya no se diga cuando por ese mal proceder sobreviene el divorcio y la mujer le pide una pensión para sus hijos, el hombre se comporta como el peor enemigo, como un verdadero energúmeno.

Pero debo decirle que cualquier persona puede ser transformada por el amor de Dios, lo malo es que la mayoría de las veces preferimos hacer caso a los consejos de los amigos, que a los consejos que nos dan las sagradas escrituras. Ya no aguanto dicen los jóvenes, dame para el antro porque ya no aguanto, estoy muy estresado por la escuela y por mis maestros.

El 2° deseo, es el deseo de sentirme bien, aquí es donde entra el placer, el disfrutar y decimos: “atiéndeme”, “sírveme”. El placer no es necesariamente malo, porque algunas iglesias cristianas difunden que debe haber cero placeres, no es malo disfrutar de la vida y lo que hay en ella, Dios nos dio por ejemplo el placer sexual, pero cuando el placer lo ponemos en el punto número uno de nuestras vidas, viene el caos.

Existe gente muy farisea que dice: no vallas al cine porque es malo, no escuches de esa música porque es pecado mortal, no comas carne porque te vas a condenar, no tomes esa copa de vino porque es casi casi la muerte.

Primera de Timoteo 6 dice: “Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.”.

Es decir, cuando el placer se convierte en un placer insano, es un placer malo, cuando estamos más interesados en nuestro placer que en el placer de nuestra esposa es malo. Las parejas sufren mucho cuando no hay una buena satisfacción sexual y sobrevienen los conflictos y posteriormente el divorcio.

El 3er. deseo, es el deseo de ser alguien, ocurre en aquella persona que busca la fama y la fortuna, ser el número uno en todo, quiere ser notado y sobre salir entre los demás a como dé lugar, esta situación lo forma orgulloso (a), y el orgullo produce a su vez 3 situaciones:

La primera es que no oramos a Dios, no le pedimos las cosas que necesitamos y el versículo 2 del capítulo 4 de Santiago, dice que no tenemos porque no pedimos; creemos ciegamente que no necesitamos de Dios. La segunda es porque oramos por motivos equivocados, egoístas, con malas intenciones y propósitos. El versículo 3 dice que esto causa problemas con otros y con Dios y el versículo 6 dice que Dios se opone a los orgullosos.

A veces somos tan soberbios que le decimos a la persona cuando le queremos ganar: “eres un don nadie”, caso contrario es cuando decimos: “primero yo, después yo y hasta lo último yo”, o al hijo le decimos: “tú eres el número uno” y lo canalizamos a que siempre esté pensando en sí mismo y que haga las cosas como dice la canción de Frank Sinatra “A mi manera”, la gente nos identificamos con esta canción y entonces queremos vivir a nuestra manera; la gente escucha esta canción hermosa y dice: “Wuauuu yo quiero ser así, vivir a mi manera”, sin embargo, no debemos hacer las cosas a nuestra manera, sino a la manera de Dios, pero hacemos todo lo contrario queremos sobresalir sobre los demás, estar por encima de todos y luchamos con ese deseo del poder por el poder.

Luego entonces el orgullo nos provoca severos problemas y uno de ellos es que no oramos y no oramos por orgullo; no le pedimos a Dios porque creemos que no lo necesitamos; pensamos y creemos ciegamente que los problemas los podemos resolver trabajando como burros cada vez más; solo buscamos a Dios como un último recurso, si estamos incurriendo en esto, es porque somos orgullosos, todo lo contrario, a la gente humilde que siempre ora y le pide a Dios las cosas con amor y fe.

La Biblia dice que Dios nos dará todo lo que necesitamos, pero nosotros pedimos las cosas de manera egoísta, luchamos antes de orar. Dios declara la guerra a los soberbios y orgullosos, si somos así, tenemos que trabajar en ello, porque como dice el dicho, “del plato a la boca, se cae la sopa”. Mucho sobre esto lo pudimos ver y escuchar en las pasadas elecciones; lo mejor sería dejar el hambre del poder por el poder.

Pero ¿cuál es la cura para evitar conflictos o desactivarlos? La biblia tiene una respuesta para todo; Santiago capítulo 4 y versículos del 6 al 10 dice que la cura es la humildad.

Es decir, los conflictos se desactivan siendo humildes, para pelear se necesitan dos personas, pero si somos humildes el conflicto se acabará, la primera solución que Dios ofrece es la gracia y la gracia es el poder de Dios para cambiar.

Que le gustaría cambiar de sí mismo (ma), necesitamos de la gracia de Dios, no podemos cambiar por nosotros solos, por nuestra propia cuenta, tenemos que humillarnos porque la gracia no es para los soberbios, pero si le decimos a Dios: “padre por más que me esfuerzo y trato de hacerlo a mi manera no puedo resolver mi conflicto, ayúdame a resolverlo” y… ¿sabe que pasará? Dios nos ayudará porque hemos sido humildes con Él, y con la persona en conflicto.

Existen en la Biblia 4 acciones específicas para desactivar los conflictos.

La primera acción es que debo ceder el control a Dios. ¿Sabe porque no podemos desactivar los conflictos? Porque queremos tener el control, entreguemos el control de nuestras vidas a Dios. Esto es en sí, el 3er. Principio del Programa Cristocéntrico Celebremos la Recuperación que dice: “Conscientemente decido comprometer toda mi vida y voluntad al cuidado y control de Cristo.”

La segunda acción es estar preparado contra Satanás. Debemos estar en guardia, resistir el ataque, evitar pensamientos engañosos. Decirle mi apreciado lector (a) que no existe ningún purgatorio, no hay almas en pena en el ambiente, lo que sí existe es el Diablo y sus huestes del mal, pero el Diablo huye con oración a Dios y si recordamos su palabra puede ser más letal, por tanto, si usted es amenazado (da) por un elemento de estos ejércitos del mal, repita el Salmo 23:4: “Aunque pase por el valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.”

La tercera acción es acercarse a Dios. Si Usted se acerca a dios, él se acercará a usted, cuanto más tiempo pase a solas con Dios, mejor se llevará con los demás, porque si no se lleva bien con la gente, es porque no pasa un tiempo en oración con Dios.

Y, por último, la cuarta acción es el estar dispuesto a pedir perdón. Si después de la discusión nos damos cuenta que la persona tiene la razón, debemos dársela y pedirle perdón. Debemos como dice Santiago lavar nuestras manos, limpiar nuestros actos, nuestra conducta y finalmente nuestro corazón, reconocer que nos equivocamos es lo mejor.

Dios cambió el nombre a algunos de los hombres de la Biblia como a Saulo quien después fue el Apóstol Pablo, para que junto con esto ocurriera una transformación; para hacer sentir a esa persona que era una persona nueva y transformada, para que en su mente se hiciera a la idea de que ya no era la misma persona del pasado.

Para finalizar la Segunda Carta a los Corintios 5:17 dice así: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

dere.cancela@gmail.com
Facebook: Fernando Cancela Márquez

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