Última Actualización: 11 diciembre 2018
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PIENSO, LUEGO ESCRIBO

LA DISTANTE EQUIDAD

Por Akiles Boy *

“Mucho ruido y pocas nueces”. El Día Internacional de la Mujer lo convirtieron en un asunto mediático. Los gobiernos, los políticos, los comerciantes, las organizaciones sociales, se regodean este 8 de marzo hablando de las mujeres, sus derechos, su situación actual y sus avances en los esfuerzos por posicionarse mejor, ahora se utiliza el término empoderamiento, en los resabios de la cultura machista nacional, aquella que se resiste a claudicar y reconocer la relevante actuación de la mujer en los tiempos de ayer y de hoy. No solo como especie vital en la reproducción, sino también como activos esenciales para la estructura de la familia y de la sociedad. Sin mujeres sencillamente los humanos habrían desaparecido. La naturaleza lo confirma, al favorecer la existencia de más hembras que machos.

La equidad de género es una asignatura pendiente en el mundo. Por supuesto no es novedosa la afirmación. Existen regiones en el planeta, las más atrasadas, en las que la mujer existe, pero vive prácticamente marginada, anulada, es decir, en situación de desventaja social, económica, jurídica y política. El panorama es mejor en los países desarrollados o en vías de desarrollo, en los que las mujeres han luchado por alcanzar otra condición o status social. Porque la misma comunidad acepta que no ha sido una gracia o concesión de los hombres. Existe profusa información acerca del tema, que documentan las grandes batallas que han tenido que librar las mujeres para agenciarse o hacer tangibles derechos, como el participar en la vida democrática de los pueblos. En México se reconoce el derecho de la mujer al sufragio en 1953, pero acude a emitir su voto en las urnas por primera vez, en las elecciones de 1955.

Ese derecho político, por muchos años escamoteado a las mujeres mexicanas, de votar y ser votadas para puestos de elección popular, se decretó al inicio del Gobierno del Presidente Adolfo Ruiz Cortines. De ese acontecimiento histórico a la fecha, para unos, es considerable el terreno ganado por las féminas, mientras que para otros, todavía falta mucho para lograr la igualdad del hombre y la mujer que textualmente establece la Constitución Mexicana en el artículo cuarto.

Diversas manifestaciones de marginación y exclusión de la mujer que son persistentes, así como la impune violación a sus derechos humanos, echan por tierra la versión oficial sobra la equidad de género. En los medios rural y urbano y con mayor severidad en las comunidades indígenas, se observan al final de la segunda década del siglo XXI prácticas y condiciones que limitan u obstaculizan el desarrollo de las mujeres. Lo mismo ocurre en los hogares, en el trabajo, en la educación, en la cultura y hasta en la política. Se destacan sus virtudes y capacidades pero se cierran o se hacen más difíciles las vías para su participación y ascenso laboral, político y social. La optimista expresión de “Solas Invisibles, Unidas Invencibles” podría dejar de ser un cliché, haciendo realidad una mayor apertura social para la irrupción de las mujeres, sin restricciones, sin simulaciones, con el pleno goce de sus derechos humanos, sociales y políticos. Eso también significa la transformación de nuestra cultura y la educación en la familia y en la escuela. Hacia allá vamos, es cuestión de tiempo amigos.Hasta la próxima.

*Miembro de la Red Veracruzana de Comunicadores Independientes, A.C.

Opinión19:03 Hrs13/marzo/2018Vistas: 95