Última Actualización: 9 diciembre 2018
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¡CÓMO TRATAR A LA GENTE CON AMABILIDAD!

FERNANDO CANCELA

No sé cómo vea mi apreciado lector (a), pero creo ciegamente que si no admitimos nuestras debilidades y defectos de carácter, no podremos de ninguna manera modificarlos.

Si es Usted una persona de fe, es entonces conocedor de que Dios todo lo sabe, por tanto, si no admitimos nuestros errores con fe ante él, no podrá actuar en nosotros, pues su palabra dice que sin fe, es imposible agradar a Dios.

En ese sentido, decirle que existen quienes tenemos cierta inclinación por “las personas bien”, a quienes les fascina el buen trato con quienes tienen dinero no importando de donde procedan sus fuentes de ingreso; por las personas bien vestidas, y hasta hay un dicho muy famoso que dice: “como te ven… te tratan”.

Hay quienes son muy atraídos por los ricos y los famosos, los funcionarios todopoderosos y creemos ciega y desmedidamente que ellos son los únicos que pudieran cambiarnos la vida, los únicos dignos de recibir un buen trato, olvidando que los limosneros, los meseros, afanadores, albañiles, jardineros, los barrenderos y otro tipo de obreros, también son merecedores de nuestra amabilidad y buen trato, sin embargo, por su apariencia algunas veces los discriminamos.

Hacerle una pregunta indiscreta, ¿cómo trata Usted a los demás? ¿Es amable o a veces los discrimina por su apariencia? Explicarle que la fe verdadera, la fe que actúa con acciones se puede ver a leguas en la forma en cómo tratamos a los demás, ¿no es cierto?

En la Epístola de Santiago capitulo 2 y versículo del 1 al 13 el escritor que al principio de la carta se presenta como Santiago, deja entrever que es, el hermano de Jesús quien la escribió, y no uno de los apóstoles del mismo nombre (el hijo de Zebedeo o el hijo de Alfeo).

Y tal vez se preguntará, ¿hermano de Jesús? ¿Pero cómo pudo ocurrir dicha situación? ¿Qué María no solamente tuvo a Jesús por medio del Espíritu Santo? La respuesta es no, pues María tuvo otros hijos con José después de Jesús, incluso, existe una parte de las escrituras que dice que Jesús fue el primogénito, es decir, el primero de una familia nacido dentro de un matrimonio; es más, en Lucas capítulo 2 y versículo 7 dice así: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.

Pero volviendo al tema, en el capítulo 1 y versículo 1 de su carta, Santiago se presenta de esta manera: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.”

En esta parte de la Biblia, Santiago nos enseña el cómo tratar a la gente correctamente, es decir, con amabilidad, y debo confesarle que mis mayores problemas y pudiera ser que también los de Usted, estén relacionados con molestias con los demás, es decir, ¿cómo llevarse bien con otras personas? ¿Cómo podemos aprender a tratar bien a todos quienes nos rodean?

La carta de Santiago capítulo 2 y versículos del 1 al 13 no es profunda, es muy clara y sencilla, dice así:
Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.
Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?
Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?
Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?
¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?
Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.
Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.
Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.
Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

Lo que Santiago quiere explicar desde el versículo 1, es que el principio central del cristianismo para los que nos decimos personas cristianas y de fe, es que no debemos de hacer diferencias entre ricos y pobres, que debemos tratar a todos por igual pues el favoritismo que algunas veces hacemos entre unos y otros, es anticristiano pues Dios ve a todos sus hijos por igual, es decir, con el mismo valor.

Dios no hace acepción de personas, Dios no tiene favoritos, pues para Dios todos sus hijos tenemos el mismo valor seamos como seamos, porque Dios odia el pecado pero ama al pecador, Dios nos ama no por lo que somos, sino a pesar de lo que somos; es decir, el rico vale mucho para Dios pero el pobre tiene el mismo valor.

De hecho, Dios levanto a David siendo tan solo un campesino, un pastor de ovejas para convertirlo de entre todos sus hermanos en un rey; de ahí que nunca debemos sentirnos menos que nadie, pues Dios puede sacar de la nada alguno de sus hijos para convertirlo en rey.

En la Primera de Pedro capítulo 2 y versículo 9 dice así: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Es decir que… si Usted y yo mi apreciado lector somos hijos (as) de un rey, luego entonces somos príncipes o princesas.

Cuenta la historia que en una ocasión Facundo Cabral quien fue asesinado cobardemente en Guatemala, era muy pobre y caminaba en un basurero de La Plata en Buenos Aires Argentina, seguramente andaba en la pepena cuando otro hombre pobre y desarrapado igual que él, lo saludó de mala manera y le dijo: ¿cómo estas miserable? Dice Facundo que cuando oyó estas palabras le contestó a aquel hombre: “miserable yo, que no te has visto en un espejo, que crees que eres un príncipe.” Y fue entonces cuando aquel pepenador le contestó: “Si soy un príncipe y tú, también lo eres, porque hace unos días vino un pastor a mi iglesia y dijo que si Dios es un rey, nosotros sus hijos somos sus príncipes y las mujeres sus princesas.”

La moraleja es que no importa quienes seamos o que seamos, somos hijos de Dios y eso nos hace ser sus príncipes o sus princesas en el caso de Usted mi apreciada lectora.

En Apocalipsis capítulo 1 y versículo 6 dice así: “y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

Es decir que para Dios yo soy un rey y un sacerdote y Usted también, es importante creernos eso, pues por lo mismo a veces no podemos o no sabemos cómo salir adelante, no avanzamos, damos como dice la canción, dos pasitos pa delante y uno para atrás; nos menospreciamos, nos minimizamos, crecemos con muchos complejos de inferioridad; por eso muchas veces nos encontramos apocados y aguantamos de todo, hasta que los ricos y todopoderosos nos pasen encima, esto nos frustra y nos duele pero no hacemos nada al respecto, solo nos refugiamos en las drogas o el alcohol.

Debemos darnos cuenta de una vez por todas que los pobres, tienen también un alto valor, el mismo valor que el presidente de la república, que el gobernador o el alcalde, es por eso que no debemos practicar el favoritismo que muchas veces se da desde casa porque es anticristiano.

Existen aéreas comunes en las que se ve muy fácilmente la discriminación o el favoritismo, la más común es la que le señalé al principio de este artículo y que tiene que ver con la apariencia, es decir, “como te ven… te tratan”.

Nos explicaba el Pastor Armando Díaz en una conferencia dominical, que en los Estados Unidos que son especialistas en los experimentos, vistieron y calzaron a un grupo de 10 jóvenes y jovencitas con trajes y vestidos muy bonitos, así como con zapatos y zapatillas de pieles exóticas y vistieron también a otros diez jóvenes y jovencitas no tan bien vestidos pero con sus Jeans, sus tenis y sus playeras para pedir un raite, según el experimento, ¿sabe a quienes dieron el clásico aventón más rápidamente? Acertó, a los que estaban bien vestidos porque “como te ven… te tratan”.

No siempre ocurre, pues hay mujeres muy seguras de sí mismas pero tenemos que reconocer que la belleza física en exceso opaca a quienes no son muy agraciadas, de hecho, los concursos de belleza seguramente los producen gente que no cree en Dios o no saben lo que dice su palabra, las reinas que se presentan en el Miss Universo o el Miss Mundo en vez de construir, destruyen, pues crean la discriminación al ganar siempre las más bellas… las más bonitas.

Recuerda Usted la película “El Titanic”, fue sin duda un episodio muy triste e imborrable de la historia universal, una catástrofe marítima ocurrida en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, cuando el transatlántico británico de la naviera White Star Line, que realizaba su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York, chocó contra un iceberg en el Océano Atlántico frente a las costas de Terranova.

El choque se produjo a las 23:40 del 14 de abril en el lado de estribor, lo que provocó el hundimiento del buque en menos de tres horas, es decir, a las 2:20 del 15 de abril. En el Atlántico fallecieron 1513 personas por ahogamiento o hipotermia, lo que convirtió al naufragio en el más fatal de la época y en una de las mayores tragedias marítimas en tiempo de paz, donde numerosas personalidades murieron durante el mismo, entre las que se encontraban los millonarios Benjamin Guggenheim y John Jacob Astor IV.

A lo que voy, es que en esa tragedia de quienes sus creadores le pusieron el insumergible, pudimos ver claramente que Dios no tiene favoritos, los favoritos los hacemos nosotros mismos los seres humanos. En la cinta se ve claramente el maltrato hacia la gente de la tercera clase que históricamente fueron los más numerosos que perdieron la vida; aunque a veces las apariencias engañan, pues es bien conocido el hecho de que el actor principal de la cinta Leonardo DiCaprio, que realizó el excelente papel de un pobre enamorado de la tercera clase, es de los actores más ricos de Hollywood y quien a declarado que ni el dinero ni el éxito, te dan la felicidad.

Sin duda, otro factor de discriminación es la raza; sobre este tema hay mucha tela de donde cortar, el racismo es una situación que cómo ha hecho daño a la humanidad, hasta se han formado estructuras como el Ku Klux Klan, nombre adoptado por varias organizaciones de extrema derecha en Estados Unidos, creada en el siglo XIX, inmediatamente después de la Guerra de Secesión, para promover principalmente la supremacía de la raza blanca, y por tanto, el racismo, la xenofobia y el antisemitismo, así como la homofobia y el anticomunismo.

En ese sentido, con la división que estaba provocando el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump entre los padres e hijos de indocumentados, nos hace reflexionar que sea uno de los que más provocan la discriminación. Por eso ve que la gente se siente muy inferior cuando es de color, cuando no es bonita o bien parecido en un momento dado; por eso es que a nuestros hijos para hacerlos muy seguros debemos decirles, eres muy guapa o muy guapo aunque realmente no lo sean.

Juzgamos a las personas por su color, hemos sido los mismos hombres quienes hemos inventado que los de raza blanca son superiores a los de color, dejando de lado detalles que no valoramos pues son casi siempre los hombres y las mujeres de color, quienes llenan el medallero, los más veloces en los olímpicos, ahí tiene Usted por ejemplo al jamaiquino Usain Bolt, quien nadie ha podido romperle el record en los 100 y 200 metros planos; no sé como vea pero otro detalle que es muy palpable, es que las mejores voces casi siempre son las de la gente de color.

Dios hizo una gran variedad de colores y lo mismo existe gente de raza negra, que blanca, roja y amarilla; es más, algo nos hace suponer que la piel de Dios no es blanca como tampoco la de los judíos quienes al provenir de Egipto, son de color.

En una ocasión realizaron una entrevista a Muhammad Ali, que como Usted sabe es un boxeador de color que mucho tiempo fue campeón de peso completo y a quien preguntaron que porque había cambiado de religión si él era cristiano para convertirse en musulmán, él contestó que estaba muy cansado de tanta discriminación hacia la gente de su color y que si en la Casa Blanca la gente es muy blanca, los ángeles son blancos y a Jesús los directores y productores en sus películas siempre les da por expresarlo como un hombre blanco de tipo inglés, por tanto -dijo-, si este es el Dios que se predica, yo mejor me voy con los musulmanes.

Por tanto no debemos denigrar a las personas por su color de su piel sino más bien debemos valorarlos por los sentimientos que hay en su corazón; muchas veces hasta entre las familias tenemos preferencias por el más blanquito; a la mujer embarazada le preguntan ¿y cómo quieres que nazca tu hijo?, y ella siempre contesta, pues mi mayor deseo es que venga bien, y si es blanquito mucho mejor.

Y que le parece el aspecto de la edad, a veces nada nos está, ni frio ni caliente, pues discriminamos y decimos que si la persona es joven, luego no tiene la experiencia y si es viejo, ya se pasó de tueste.

Es realmente increíble, hace aproximadamente un par de años, fuimos a realizar una labor social por parte de la Primera Iglesia Bautista de Xalapa al Asilo Sayago, donde pudimos llevar víveres y me puse a platicar y jugar Pol con unos ancianitos, y entre tiros, bolas y buchacas uno de ellos le dijo a este articulista que tenía casi cinco años que no veía a sus seres queridos; es decir, a veces no tan solo discriminamos y tenemos falta de amabilidad, sino que también somos malagradecidos con nuestros padres a quienes Dios escogió para que nos dieran la vida.

Otro factor determinante son los logros académicos; queremos discriminar a los demás por nuestros títulos, creemos que los títulos nos dan un valor superior para discriminar a los demás, incluso hay quienes se molestan cuando les decimos licenciados y reclaman y dicen, -no soy licenciado por favor dígame doctor que ya me lo gané-; los conocimientos a veces nos forman orgullosos y soberbios al grado de perder la sabiduría que proviene de Dios.

El cirujano dice, -yo opero porque soy un fregón-, y si pertenece a alguna institución a veces ni explican el diagnóstico maltratando a sus pacientes, no son capaces de reconocer que lo que hacen no proviene de ellos mismos sino de Dios, es realmente Dios el que sana no los médicos por muchas especialidades que tengan. Dios es el dueño de la vida y de la muerte, y él es el que decide si un paciente vivirá o morirá, él es el único que sabe si será en su cama o en la plancha, si el paciente morirá por complicaciones de un resfriado común, o se salvará después de padecer y ser sanado de un cáncer para su gloria.

Aaaah pero no falta quien diga, no hay cirujano más fregón que yo, es más, yo opero mejor estando tomado que en juicio, sin saber que el verdadero tino en el bisturí para no pasar trayendo alguna arteria, una vena o nervio en un momento dado, así como la destreza para una sutura segura es cosa de Dios y no ellos.

En ese sentido, debemos tratar a todos por igual, al paciente rico que muchas de las veces es recomendado en un área popular, pero también al pobre y desvalido. Si queremos tener una sociedad diferente, debemos de tratar a todos por igual y de paso aplicamos la ley suprema del universo que se encuentra en Santiago 2:8 y que dice así: … Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Por tanto, debemos reflejarnos en los demás, ser empáticos y ponernos en su zapato; amar y aceptar a todos por igual; ser muy considerados con ellos y afirmarlos con frases constructivas. Recuerde siempre mí apreciado lector (a) lo que dice la palabra bendita en Mateo 12:34: …de la abundancia del corazón… habla la boca.

Correo Electrónico: dere.cancela@gmail.com
Facebook: Fernando Fabricio Cancela Márquez

Opinión09:27 Hrs4/julio/2018Vistas: 75