Última Actualización: 15 diciembre 2018
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COLUMNA: DE FACHADAS FLORIDAS

Manos creadoras

Nora Guerrero
Aún me queda el regusto de las dos entrevistas y un par de visitas fugaces que hice a la señora Dora María, vecina de la colonia Álvaro Obregón. Esta entrevista me dejó la satisfacción de conocer a una mujer xalapeña de pura cepa, de trato afable, historia interesante, gran amante de sus árboles, plantas y flores.
Comenzaré contándole que el día en que concerté con ella la entrevista y el segundo día en que comenzamos a charlar, me recibió con tierra en sus manos, pues era la hora de estar con sus plantas. Después tuvimos que esperar dos días, pues el frío impedía subir a la azotea y áreas abiertas a conocer sus más trescientas plantas. Frío y lluvia que también ellas debían resistir.
Dorita casó con don Rodolfo hace 53 años. Él es originario del vecino esta-do de Puebla, a donde fueron a vivir sus primeros años de matrimonio. Después regresaron a Xalapa, donde se establecieron definitivamente. Procrearon ocho hijos, cuatro mujeres y cuatro varones, todos profesionistas: dos ingenieros agró-nomos, dos abogados, un ingeniero civil, un administrador de empresas, una nu-trióloga y una periodista…¡Qué satisfacción!
Ella también se preparó para la vida. Su padre la indujo a estudiar Corte y Confección y ella ejerció la alta costura por cuarenta años. Bordaba con chaquira, lentejuelas y abalorios, vestidos y ajuares completos que elaboraba para novias y quinceañeras; trajes de comunión y ropones de bautizo. Cuando se retiró, sus hijos le pusieron una tienda de abarrotes para que se distrajera y ayudara.
Don Rodolfo fue un exitoso maestro de albañilería. Con la ayuda de sus hijos, construyó su casa hace treinta y cinco años, atendiendo los deseos de su esposa y respetando la orografía del terreno. Es de destacar que también le gus-tan las plantas y sembrarlas. Por estar cercana a mi domicilio, con frecuencia ob-servaba esta casa; siempre me pareció como de cuento, por la estructura de su fachada, sus desniveles y toda la vegetación que mana de ella.
En el centro del arriate de la banqueta, una casuarina de treinta y cinco años filtra el aire y oxigena, por lo que el calor ni el aire les llega de golpe, me ex-plica Dorita. Allí, una jacaranda de 20 años, un níspero, algunas plantas de café, un ficcus de cuatro metros, guías de teléfono enredado entre los árboles y un ra-millete de jazmines, coronan el conjunto.
En la banqueta, pegado a la barda, destaca otro conjunto: un árbol de dólar, “ojo de pájaro” -por sus flores amarillas-, jazmines, stargazer (lirio tipo azucena), flores de cera y varias enredaderas. La escalonada entrada a la vivienda nos lleva al primer nivel donde nos recibe un alargado y ancho jardín que también da a la fachada. De entre ellos asoman arbustos, plantas, flores de todos colores como anturios rojos, flor de mayo, flores de un tubérculo llamadas “amor de un día”, orquídeas: “espíritu santo”, “orquídeas de palo”, `vaca´, `torito´ y `babuchas de la reina´, así como phalenopsis blancas, moradas y lilas. También hay rosales de flores blancas, amarillas y rosadas y la “rosa de terciopelo”. A los lados, unas llantas que fungen como macetas.
Hay anturios oaxaqueños, bromelias, mini anturios rojos, bugambilias blan-cas, rosadas, naranjas y rojas; aves del paraíso, violetas blancas y lilas. También helechos, suculentas, mafafas, palo rojo, macadamia. Sólo en la azotea hay dos-cientas plantas, entre las cuales destacan las hierbas curativas: Mirto, ruda, rome-ro, Santa María, que bien pueden tomarse en té o para baños. Hierba de burro, tomillo, orégano, epazote, acuyo, “hierba maestra”, ajenjo -para el dolor de estó-mago-, chayote…
No cabe duda, las de Dorita y don Rodolfo sí que son manos creado-ras…xalapaflorida@hotmail.com

Opinión15:26 Hrs18/noviembre/2018Vistas: 45