Última Actualización: 18 enero 2019
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COLUMNA: CAMALEON

“El pueblo manda”

Los jalones de la historia son muy conocidos, épicos algunos, dramáticos otros, pero todos dejan huella imperecedera en la historia de la civilización humana. Heródoto narra con aderezada sapiencia los hechos de su tiempo, la génesis de la invasión persa al continente europeo, las costumbres egipcias, la construcción de sus pirámides, las guerras del Peloponeso, la cumbre y decadencia de la cultura griega,, contada también por Tucidides, y por Plutarco nos enteramos de trascendentes efemérides romanas y los actores que las hicieron posible. Nada como la Historia para ilustrarnos sobre las obras del hombre y tomarlas como referencia de cuanto ahora acontece, porque está visto que nada nuevo hay bajo el sol.
Del caudal de conocimientos archivados en la fabulosa historia de la humanidad podemos exhumar experiencias que nos impulsarían a formular la tesis sobre una evolución en círculos, aunque los hechos demuestran un avance en espiral. Por caso, si buscáramos una analogía histórica respecto del gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador pudiéramos optar por la Comuna (ayuntamiento) de París en 1871, cuyo efímero gobierno (60 días) promulgó decretos semejantes a la legislación impulsada por AMLO: creación de una Guardia Nacional, en reemplazo de cuerpos del ejercito convencional por “un pueblo armado”; elevación de salarios, revocación de mandato en cargos de elección, reducción de sueldos a funcionarios, despojándolos de todo privilegio, como en el caso actual. Ese movimiento, según Lenin, fue “la primera tentativa de la revolución proletaria, para romper el mecanismo del Estado burgués, y constituye la forma política, descubierta al fin, que puede y debe reemplazar el mecanismo destruido”.
No es propósito inducir a una discusión sobre si existe paralelismo o simple analogía entre ambos fenómenos de gobierno, la ausencia de sincronía de tiempos y circunstancias derrumbaría el intento, pero la referencia es útil para entender el grado de preocupación y los intensos cabildeos entre las diferentes fracciones legislativas del Congreso federal, los gobernadores y poderes fácticos de la sociedad mexicana, para legislar con tino en torno a la Guardia Nacional, apostando por un mando civil, y la salvaguarda de la soberanía (autonomía) de las entidades federativas.
La difícil situación por la que atraviesa nuestro país la visualiza con meridiana claridad el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López: México “está en terapia intensiva (…) la Iglesia católica está “muy consciente de que México no cambia en un mes. El Presidente no tiene la lámpara de Aladino. Es muy complejo el tema de la violencia, son muchos los ciudadanos que están metidos en cosas ilícitas”. No es diagnóstico novedoso, pero da en el clavo, además de convocar a la conciliación, con respaldo implícito a las acciones del presidente López Obrador: Miles de desaparecidos, la corrupción, la violencia, forman un coctel que asola a México: “estamos ante dos realidades, una que México tiene que cambiar, que las instituciones tienen que ser revisadas… ser conscientes también de que México tiene crisis económica y que está tronando todo el aparato administrativo y no solamente a nivel federal sino también a los niveles locales. Cada vez más se declaran casi en quiebra, los municipios, los estados”.
Ese dantesco escenario lo vivimos cotidianamente acá, en la aldea veracruzana, en donde ya juntamos 14 años de permanente desastre político y económico, de corrupción y profundas desigualdades sociales, mismas que propiciaron el cambio de rumbo a favor de Morena. Ya gobierna, Cuitláhuac García, con equipo humano conformado por “sugerencias” del nivel superior y los correspondientes pagos derivados de facturas partidistas; ese gabinete no da aún mucho color, pero habrá oportunidad para comprobar su aptitud para el desempeño público, pues con ellos toca al gobernador enfrentar circunstancias de singular rango social y político.
No han transcurridos dos décadas de este siglo, en virtud de lo cual es posible recordar cuando en Veracruz se comentaba la posible existencia de un Cartel de la droga operando en estas tierras, Cartel de Chachalacas le llamaban algunos, otros referían al Cartel del Golfo; pero en Villarín estalló uno de los primeros cohetes de alerta que iluminó el escenario e introdujo la percepción del posible connubio de malosos con los del Poder y la Z fue comidilla diaria. Ahora, cuando el agua nos llega al cuello, desde el novel gobierno veracruzano se reconoce la grave situación que padecemos en materia delincuencial, así lo dijo en la Cámara federal de diputados el gobernador Cuitláhuac García, para sustentar su solicitud de apoyo de la Guardia Civil para enfrentar a 6 carteles diferentes pues “todos tienen un poderío que supera al de la policía estatal”. Son jinetes del apocalipsis, embestidos entre sí, pero todos juntos contra la sociedad, eso es mucho peso para cualquier gobierno y sociedad civil.
Ya en el andar de su responsabilidad, el gobernador ha puesto en claro que gobernará con el pueblo, en su lógica eso implica respetar bloqueos de calles y carreteras privilegiando al “pueblo” demandante en detrimento de otros muchos afectados, que por analogía también son “pueblo”. Más preocupante síntoma es el detectado en Chinameca, donde frente a una multitud de “pueblo”, congregada en protesta por el proyecto de relleno sanitario, aleccionada muy a propósito para el caso, exigió fuera de tono al gobernante la cancelación del relleno, y el gobernador recibió el aplauso cuando anunció la suspensión del referido basurero.
Junto al Renacimiento nace el Humanismo, movimiento del antropocentrismo que devolvió al individuo la confianza en su destino, del querer ser y del poder ser arrebujado durante la Edad Media por la escolástica; lo paradójico estriba en que entre los promotores del Humanismo no pocos se manifestaron en contra de eso que llaman “pueblo”: “es como un pulpo, de muchos pies, pero sin cabeza”, decía uno, “masa informe de variado parecer”, informaba otro. Sin embargo, en México, López Obrador postula que “el pueblo es sabio”, afirmación útil solo para la chanza en el coloquio diario. Y es preocupante la actitud del gobernador Cuitláhuac García al cancelar bajo presión el referido relleno sanitario en Chinameca, anunciado previamente como un hecho por su Secretario de Gobierno. ¿No hubiera sido mejor negociar con “el pueblo” para encontrar solución al grave problema de la basura? Obviamente tendrán que hacerlo, pero sin duda, los desplantes populistas solo complican las soluciones al propio gobierno porque, si bien Cuitláhuac recibió los aplausos de la masa informe, previamente aleccionada, queda expuesto a que otra parte de ese “pueblo”, o los mismos, al ratito le reclamen con la misma vehemencia resolver el problema de la basura.
El arte de gobernar tiene sus bemoles, pues en el diario acontecer se corre el riesgo de no quedar bien ni con Dios ni con el diablo, dilema que puede ser resuelto con tan solo obedecer los dictados del bien común, ajustándose a la implementación de políticas públicas diseñadas para ese fin, para eso está el Plan Veracruzano de Desarrollo, del que, por cierto, nadie informa y se ignora todo acerca de su confección.
alfredobielmav@hotmail.com
11- 3n3r0- 2019

Opinión18:04 Hrs12/enero/2019Vistas: 29